10 PUEBLOS CON ENCANTO EN MÁLAGA

La provincia de Málaga con su afamada Costa del Sol es uno de los destinos favoritos de los turistas. Pero hay más allá de sus fantásticas playas y de las numerosas ofertas de ocio o de su gran capital, otra de las razones para venir a ver y disfruta de esta provincia son sus pueblos con encanto. Por ello, hemos preparado una selección con los 10 pueblos de Málaga más bonitos que no debería perderse, lugares con mucha historia, vistas impresionantes y en medio de parajes naturales increíbles, que no quiere decir que sean los únicos, porque Málaga tiene mucho más que ofrecer, solamente son 10. Esperamos que los disfrutéis.

Nerja

Nerja es un municipio de España pesquero y agrícola perteneciente a la provincia de Málaga. Está situado en la parte más oriental de la costa del sol y bañado por el mar mediterráneo, limitando con la provincia de Granada.

Es uno de los pueblos más bonitos de Málaga y el balcón de Europa, uno de los lugares imprescindibles que ver en él, desde el que se aprecian vistas impresionantes del mar Mediterráneo y de la playa de Calahonda.

Su clima subtropical y sus 320 días de sol al año, hacen que Nerja sea el lugar idóneo para un turismo de relajación y de disfrute de numerosas actividades acuáticas como por ejemplo un paseo en barco o también las excursiones en kayak donde podrás adentrarte en cuevas impresionantes.

En este pueblo se grabó la mítica serie de Verano Azul. Si eres de quienes estuvieron enganchados a esta serie, tendrás que ver el barco de Chanquete, que se conserva en un parque.

Otro de los rincones esenciales son las cuevas de Nerja, declaradas Bien de Interés Cultural y uno de los monumentos geológicos más importantes de España. El gran tamaño de las galerías subterráneas, y las gigantes estalactitas y estalagmitas, te dejarán boquiabierto. Muy cerca puede visitar las playas de Burriana y de Maro, para muchos, las mejores de la provincia.

Esto hace que Nerja sea un municipio español de los más especiales y diferentes de la Costa del Sol.

Casares

Otro de los pueblos de Málaga con más encanto es Casares, un pueblo blanco situado a los pies de un acantilado montañoso y coronado por un antiguo castillo que se remonta a la época de los árabes. Casas escarpadas, callejuelas estrechas y vistas de la campiña le esperan en este lugar. Un pueblo colgante en toda regla.

Situado en un cerro entre la serraní­a de Ronda, la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar, por lo que el paisaje de sus tierras varí­a desde lo más abrupto y espectacular de la Serraní­a en el Pico de los Reales, a las tierras bajas del Valle de Guadiaro de huertas y cereales pasando por una pequeña franja de costa.

El pueblo, declarado Conjunto Histórico-Artí­stico está considerado como uno de los más bellos de España. Su origen, según la tradición, se remonta a la época romana, cuando Julio César lo mandó construir en agradecimiento por haberse curado bañándose en los Baños de la Hedionda; sin embargo, el núcleo actual es de origen árabe.

Aunque lo más interesante del pueblo es el conjunto, se pueden destacar monumentos y lugares de especial de interés: las ruinas del Castillo, la Iglesia de la Encarnación, las cuevas de Ballesteros, las de la Hedionda, la Sima de los Huesos y por último la casa natal de Blas Infante, polí­tico y escritor considerado el padre del andalucismo.

Antequera

Sin duda, una de las ciudades más importantes de Andalucí­a, referencia constante en la historia, el arte, la polí­tica, la cultura o la economí­a de nuestra comunidad. Es el municipio más extenso de la provincia, ocupado en su mayor parte por una llanura de tierras muy fértiles, en las que predomina el olivar y los cereales, rodeada por las Sierras de El Torcal y el Arco Calizo Central y en la que sobresale majestuosamente la Peña de los Enamorados, motivo de numerosos mitos y leyendas.

Su privilegiada situación geográfica, en el histórico centro de comunicaciones entre la Alta y la Baja Andalucí­a, le ha proporcionado desde antiguo una gran riqueza cultural y económica, como lo demuestran los numerosos restos arqueológicos de diversas épocas hallados en su territorio. Los Dólmenes de El RomeralViera y Menga, el Efebo de Antequera y otras muchas piezas que se encuentran en el Museo de la Ciudad son buena muestra de ello.

Antequera se extiende por la ladera de una colina al pie de la Sierra de El Torcal, en un entramado de calles de distinto carácter según las épocas, salpicadas de una innumerable relación de monumentos de interés: el Recinto Monumental de la Alcazaba, el Arco de los Gigantes, la Colegiata de Santa Marí­a, la Colegiata de San Sebastián, el Arco del Nazareno, el Palacio de Nájera, el Convento de San José, el Palacio de los Marqueses de la Peña, el Convento de Santa Eufemia, la Iglesia de Santiago, la Basí­lica de Santo Domingo, etc.

Y por supuesto un auténtico monumento de la naturaleza, El Torcal, verdadera maravilla natural, declarado espacio protegido por la Junta de Andalucí­a y cuya visita parece obligada. Un paraje natural kárstico repleto de rocas con formas caprichosas y extrañas, fruto de la erosión de millones de años, situado a 16 kilómetros de la ciudad.

Prepare la cámara porque Antequera ofrece muchos rincones de estampa, como sus vistas a la Peña de los Enamorados, una montaña que guarda una leyenda de una historia de amor entre una musulmana y un cristiano.

Antequera le enamorará y la llevará siempre en el corazón, sin dudarlo.

Casarabonela

Lo que convierte a Casarabonela en uno de los pueblos de Málaga con más encanto es su localización, en plena sierra de las Nieves, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Al igual que Antequera, la ocupación de estas tierras se remonta a la prehistoria y alcanzó su máximo esplendor durante el período árabe.

Las tierras de Casarabonela, al oeste del valle del Guadalhorce, se extienden desde el mismo valle hasta la sierra de Alcaparaí­n y Prieta, ya en plena serraní­a de Ronda, como hemos dicho antes en plena sierra de las Nieves.

El pueblo junto a su entorno ofrece una bella estampa en la que existen huertas de frutales, olivares y campos de cereal con la vegetación de montaña al fondo. Aunque de origen romano, fueron los árabes los que le dieron el carácter y la fisonomí­a a sus calles y casas.

Son de interés el Ayuntamiento, la Iglesia Parroquial de Santiago, la Cueva de la Hoguera, la de Fuentequebrada y la de la Columnas.

Sus calles y plazas están decoradas con azulejos que representan pasajes importantes de la historia del pueblo. Aproveche para hacer una ruta de senderismo por la sierra para ver los pinsapos, un abeto endémico de esta zona. Cuando acabe, nada mejor para reponer fuerzas con un plato de pipeo, la receta más popular de la sierra de las Nieves.

Mijas

Mijas es otro de los pueblos más bonitos de Málaga que no debería pasar por alto. Este lugar es famoso por sus burro taxis, pero más allá de eso, Mijas es un pueblo encantador de casas blancas decoradas con macetas azules con flores y calles empedradas llenas de tiendas de artesanías y terrazas donde parar a tomar algo.

Su término municipal se extiende desde la sierra de su nombre hasta el mar, en un paisaje de lomas y ondulaciones salpicadas de viviendas.

El pueblo, con una fisonomí­a tí­pica de la época árabe, se extiende a través de la ladera de la sierra como si de un balcón se tratase, con sus casas blancas en vivo contraste con el verde de los pinos, ofreciendo una postal de gran plasticidad y de las más bellas de la costa.

Dentro del pueblo existen lugares de especial interés, como el Santuario de la Virgen de la Peña, excavada sobre una roca por unos frailes mercedarios en el siglo XVI, es una parada obligatoria, la Plaza de Toros, o el conjunto que forman la Iglesia de la Concepción, el Auditorio y los Jardines anexos, así como sus numerosos miradores. No encontrará vistas tan sobrecogedoras en toda la Costa del Sol. Desde luego, uno de los pueblos más bonitos de Andalucía.

En el litoral destaca la playa de Calaburras, además de todos los elementos propios de la oferta de sol y playa.

Ojén

Pueblo blanco situado a menos de 9 kilómetros de la exclusiva Marbella que guarda en su trazado urbano la memoria de su pasado andalusí­, calles estrechas y empinadas con casas de fachadas encaladas y rematadas por una cubierta de teja árabe, permanece inalterable en el tiempo. Fuera del casco urbano se encuentra la famosa encina Valdecilla, centenario ejemplar de más de 3 metros de diámetro e impresionante porte.

Su término municipal se adentra en el Parque Natural de la Sierra de Las Nieves, declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera, por su gran valor ecológico.

Este pueblo ofrece otra de las estampas más bonitas de Málaga. Encajado entre las montañas de la sierra Blanca y Alpujata, tiene todas las cosas positivas de vivir en la naturaleza, a la vez que un clima muy suave por su cercanía al mar. Un pueblo en el que disfrutará con solo pasear por sus calles y contemplar el paisaje verde de los alrededores.

Ronda

Otra localidad que no podría faltar en esta lista de pueblos de Málaga con encanto es Ronda. Pocas cosas se pueden igualar a dar un paseo por su casco histórico, cruzar el Puente Nuevo, a 100 metros de altura y contemplar las vistas provocadas por el desfiladero del Tajo.

En la milenaria Ronda se unen y enlazan los hilos que conforman el tejido multicolor de una de las ciudades más interesantes de toda Andalucí­a. El paisaje, el urbanismo, la historia, la leyenda romántica de bandoleros de sonado nombre, el espacio donde nacen y se hacen toreros y artistas que serán siempre, hacen de Ronda una ciudad única.

Un plan esencial en Ronda es visitar su plaza de toros, una de las más antiguas y bonitas de España, que data de 1785 y por la que han pasado las figuras más importantes del mundo de la tauromaquia. También recomendamos visitar la casa del Rey Moro, el palacio de Mondragón y los antiguos baños árabes, así como pasear por los jardines de Cuenca después de haber cruzado el Puente Viejo, sin olvidar reponer fuerzas en alguno de los restaurantes que ofertan una buena selección de platos de la gastronomí­a de la Serraní­a.

El núcleo urbano se divide en tres zonas perfectamente diferenciadas entre sí­: la ciudad o antigua medina árabe que, desde el punto de vista histórico, es la más importante, el barrio de San Francisco, separado por las Murallas, y el del Mercadillo, que se encuentra al otro lado del rí­o Guadaleví­n.

Por último, las espectaculares vistas desde el famoso balcón del Coño, llamado así porque todo el que se acerca se le escapa esa expresión, le dejarán sin palabras.

Sin duda, visitar Ronda es una de las experiencias que no hay que perderse, por lo menos una vez en la vida.

Frigiliana

Situado a los pies de las sierras de Tejada, Almijara y Alhama, Frigiliana pertenece a la asociación de Pueblos más bonitos de España, una clasificación muy bien merecida, ya que posee todos los encantos de los tradicionales pueblos andaluces: casitas blancas, calles estrechas y empinadas, bonitas vistas y hasta burros que se utilizan con medio de transporte.

Como muchas otras poblaciones su origen se remonta a la época romana, pero es durante el perí­odo árabe cuando adquiere el carácter su fisonomí­a urbana.

Además del atractivo del conjunto ofrece lugares de gran interés como las Hoces del Higuerón y edificios como el ingenio azucarero, donde se elabora la famosa miel de caña, que fue en el pasado Palacio de los Condes de Frigiliana.

Frigiliana está repleta de tiendas de artesanías de cerámica, esparto, cristal y otros materiales, por lo que es un lugar ideal para llevarse un recuerdo.

Júzcar

Conocido como el “pueblo pitufo”, Júzcar es uno de los lugares más pintorescos de Málaga. Desde 2011, todas las casas de esta pequeña localidad de la serranía de Ronda están pintadas del color azul de los divertidos personajes animados, y hasta hace muy poco, también estaba decorada con pinturas y figuras de estas criaturas.

Júzcar, como en tantos otros pueblos de la Serraní­a de Ronda, se encaja sobre una elevación montañosa adaptándose sus pendientes calles y casas a lo quebrado del terreno, juego de volúmenes arquitectónicos sobre el que sobresalen las peculiares chimeneas que se alzan sobre los tejados.

Debido a la gran cantidad de turistas que ha atraído en los últimos años, el pueblo ofrece varias propuestas de ocio y restaurantes. Un plan muy apetecible, sobre todo, para familias con niños.

Benaoján

Benaoján, en la sierra de Grazalema, se encuentra en el extremo más occidental de la provincia, muy cerca de Cádiz. Como ocurre con otros, lo que más llama la atención de este pueblo son sus alrededores de montañas y bosques. Desde aquí se pueden hacer rutas que llevan a lugares como la cueva de la Pileta, que alberga pinturas rupestres del paleolítico superior, o la cueva del Hundidero, un rincón perfecto para los amantes de la espeleología.

Entre el fuerte macizo calizo de la Sierra de Lí­bar y el rí­o Guadiaro, guarda la esencia de pueblo trazado árabe, de calles estrechas y casas encaladas, donde sobresale como edificio más significado la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, y en su entorno se deja notar la presencia de la industria chacinera que le ha dado merecida fama.